La guerra de Ucrania y la subida de los precios de las materias primas y de la energía pueden instar a la necesidad de una revisión de las condiciones generales contractuales pactadas inicialmente en contratos y relaciones comerciales, en un momento en que las circunstancias eran diferentes de las actualmente provocadas por la situación excepcional de una guerra que tiene impacto en todo el mundo. Nuestro ordenamiento jurídico en materia contractual aplica, como principio general, el principio “pacta sunt servanda” (los contratos están para cumplirse), conforme al cual el contrato obliga las partes y tiene que cumplirse estrictamente en base a los términos que se pactaron. Aun así, como excepción al mandato general, pueden concurrir circunstancias excepcionales y extraordinarias no previstas que alteren radicalmente o directamente la base objetiva del negocio jurídico subscrito, hecho que abre la posible aplicación de la cláusula “rebus sic stantibus”.

Esta figura jurídica, de origen romanista, se utiliza para indicar que un pacto continuará siendo vigente y, por lo tanto, de obligado cumplimiento en sus propios términos, siempre que se mantengan las condiciones y/o circunstancias del momento en que se subscribió el pacto o contrato. La finalidad de esta cláusula es mantener el equilibrio en la relación contractual, es decir, que ante un cambio imprevisto de las circunstancias que modifican la situación preexistente como pueden ser las subidas de precios no queridas por las partes, sino por las autoridades o por las restricciones en el mercado que obliguen a subidas de precios, se tienen que volver a equilibrar las obligaciones contractuales de las partes para que no sea únicamente una de ellas la que se vea claramente beneficiada por la circunstancia imprevista.